¿Por qué las pymes deberían tomarse más en serio sus perfiles en redes sociales?

Uno de los errores que muchas veces cometen las pequeñas empresas es creer que ciertas cosas son para las grandes firmas o que ciertas cuestiones solo las tienen que seguir ellas. Ocurre, por ejemplo, con el boom del big data y con el poder de la información, un elemento que las pymes están dando por sentado que no les atañe y que no, hagan lo que hagan, no podrán jugar en esas ligas y en esos terrenos. Y pasa también, a pesar de que pueda parecer menos probable, en el terreno de las redes sociales.

Aunque las herramientas sociales se han convertido en una constante en los últimos tiempos y en un elemento inevitable a la hora de hacer estrategia de marca, una de esas cuestiones recurrentes en el mundo de las compañías y uno de los elementos que se dan ya por sentados por parte de los consumidores, las firmas de menor tamaño siguen manteniendo una cierta actitud errónea en lo que a las redes sociales se refiere.

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Se responsable de tu marca

Para empezar, no todo el mundo es aun realmente consciente de que las redes sociales no son un elemento opcional, sino más bien una cuestión que se da por hecho y por sentado por parte de los consumidores. Cierto es que para algunas de estas empresas puede parecer más complicado y más difícil encontrar cómo posicionarse en el terreno de los social media y cómo conectar con las audiencias. Para una funeraria, por ejemplo, puede resultar más complicado encontrar su lenguaje y el qué hacer en su perfil, lo que hace que sea mucho más fácil que simplemente decida pasar de las redes sociales. Algo similar sucede con compañías muy específicas o de nichos muy B2B.

A eso se suma que, como han ido demostrando los estudios, las pymes siguen creyendo que las redes sociales no son realmente relevantes para su negocio y que hay, todavía, cosas más importantes en las que centrarse.

Pero lo cierto es que el problema no está solo en una visión un tanto distorsionada de cómo son las redes sociales y la importancia que tienen a la hora de hacer negocio, sino que además las pymes también tienen que superar ciertas cuestiones cuando se llega al punto de entrar en las redes sociales. Todavía sigue produciéndose una amateurización de las redes sociales de las pequeñas y medianas empresas. Se puede comprender que, para muchas de estas pequeñas firmas, las oportunidades en cuestiones de presupuesto son menores y que las redes sociales son por tanto quienes se llevan menos dinero (o ninguno).

En lugar de contratar a profesionales especializados o de externalizar en freelances este trabajo, se tiende a dejarlo en casa, haciendo que cualquiera dentro de la organización trabaje en esta área, no siempre con la formación y los conocimientos para ello. En el caso de algunas pequeñas empresas, especialmente en el terreno del comercio o de la hostelería, son los propios responsables de la misma quienes gestionan los perfiles sociales.

No es la cuenta personal

Y esto puede crear un severo problema: muchos de estos gestores de perfiles sociales no han comprendido todavía que la cuenta en redes sociales de una marca no es igual que la cuenta personal en redes sociales y gestionan sus perfiles en Facebook, Twitter o la red social que toque como si fuese su cuenta personal. Esto hace que se incluyan opiniones, comentarios en primera persona, contenidos irrelevantes para la imagen de la marca o respuestas más dignas de amigos que de un perfil corporativo.

A eso se suman los contenidos no siempre de buena calidad en el terreno audiovisual y, sobre todo, la mala redacción y los contenidos pobres. Todo ello crea una imagen de marca muy poco profesional.

A todo esto se suma que los responsables de estos perfiles sociales suelen caer en muy malos hábitos, malos hábitos que ningún community manager digno de tal nombre permitiría. Por ejemplo, suelen tender a pecar de spammers.

Impacta en tu imagen y en tu posición en el mercado

Y todo ello no es solo un elemento a evitar porque daña la imagen de marca sino también porque amenaza la posición en el mercado y el propio impacto de la marca. Una de las mejores maneras de verlo es cómo esta imagen amateur y poco seria modifica el modo en el que se perciben las startups. Para las startups no es solo relevante conectar con los consumidores y llegar hasta ellos sino que es también fundamental lograr crear una buena imagen en lo que a relación con los potenciales inversores toca. Y ahí es donde estos perfiles poco serios en redes sociales hacen especialmente daño.

Como apuntan en un análisis en SocialTimes, las redes sociales son empleadas muchas veces para intentar descubrir cuál es la cultura de esa compañía y para intentar comprender cómo funcionan, como son. Unos perfiles pobres o poco cuidados pueden dar una imagen altamente negativa y decantar la balanza no a favor de la firma.

(vía social media marketing )